El domingo se llevó a cabo la formalización de Cristián Soto, el padrastro de Florencia Aguirre, la niña de 10 años que fue hallada muerta en su propio domicilio el día sábado en Coyhaique.
Durante la audiencia, se relataron los detalles que hasta ahora se han logrado esclarecer por parte del Ministerio Público sobre la cruenta forma en que Soto asesinó a la menor.
El fiscal Pedro Salgado relató: “el día 14 de octubre el imputado se encontraba al cuidado de la menor Florencia Aguirre, de 10 años, en su domicilio de calle Pangal de Coyhaique, donde el imputado vive con su conviviente y madre de la niña”.
“En dicho domicilio, en el periodo comprendido entre las 6 AM y las 21 horas, el imputado procedió a asfixiar a la menor colocando una bolsa plástica en su cabeza hasta que perdió el conocimiento, para luego introducirla en un basurero y trasladarla hasta la leñera del domicilio que se encuentra en el patio”.
“Ahí la menor estaba con vida pero inconsciente. El imputado roció su cuerpo con combustible y le prendió fuego, para luego quemarla en un tiempo indeterminado y posteriormente la enterró en un foso en un mismo lugar”, finalizó.
El imputado fue acusado de homicidio calificado con alevosía y se encontrará en prisión preventiva los 6 meses que dure la investigación del caso.
EL AMOR POR EL CLARINETE DE FLORENCIA
La brutalidad del crimen remeció al país y a Isabel (su amdre), que participó ayer de un homenaje a Florencia en la catedral de Coyhaique y que la recuerda como una chiquilla talentosa, pero sobre todo disciplinada.
- Ella toca hace dos años clarinete…O sea, tocaba. Es difícil acostumbrarse a que ya no va a estar. Llegó a la orquesta porque su hermana, Martina (12) también perteneció al programa “Tocando Sueños” como chelista, hasta que en sexto básico se fue. Siempre participó en todas las actuaciones, los seminarios. Era respetuosa, con una alegría de vivir que ahora creo que era inexplicable. Uno se siente culpable por no haber previsto nada. Ella era buena alumna, brillante en todas las asignaturas, era regalona, le gustaba correr. De verdad era una niña feliz.
Anoche su profesor de instrumento, Felindo Osses, tocó en homenaje a Florencia “Más cerca de ti, Oh Dios”. La pieza la había interpretado con la pequeña en más de una ocasión. Ayer casi no pudo terminar. Está quebrado.
- Florencia con su sonrisa iluminaba todo el salón. Nunca peleaba con sus compañeros, era tranquila, una buena niña, no merecía sufrir. Nunca hubo ninguna alerta de que algo malo le estuviera pasando, nada. Siempre sonreía con sus ojos pequeñitos. Causaba mucha ternura. Uno no puede entender que exista gente tan mala, relata.
El cuerpo de Florencia hoy está siendo periciado en el Servicio Médico Legal en Santiago.
LA INVESTIGACIÓN
Ante el Ministerio Público, el asesino confeso, Christian Soto García aseveró que no recordaba todo lo que había ocurrido, que se acostó en la cama de la pequeña y despertó con la sensación de haber hecho algo muy malo.
Según explica el fiscal Salgado, se están desarrollando todas las diligencias para corroborar las presunciones fundadas sobre la culpabilidad de Soto García.
Salgado detalla que en su declaración, el hombre entregada antecedentes del crimen, pero que consultado por aspectos puntuales de la etapa previa al asesinato “prefiere no recordar”.
Además explicó que la pena solicitada para el padrastro de Florencia es un delito de 15 años y un día en adelante, “eso se va resolver al momento del término de la investigación”. También aclaró que hasta ahora no se conocen antecedentes de denuncias de violencia intrafamiliar en contra de Soto.
El caso de Lucía Pérez no deja de conmover e impactar a una sociedad que pide a gritos mayores medidas de seguridad para las mujeres, sobre todo en adolescentes o menores de edad. La semana pasada, la joven de 16 años fue drogada, violada, torturada, empalada y asesinada en una casa ubicada en Racedo 4825. Los abusos y la brutalidad del acto le provocaron un ataque al corazón.
Por el caso fueron detenidos tres hombres: Matías Farías (23), Juan Pablo Offidani (41) -hijo de un conocido escribano de la ciudad- y Alejandro Maciel, quien tiene 61 años y se lo considera cómplice. De esta manera, la fiscal María Isabel Sánchez deberá investigar cómo piensan estos tres hombres y qué los motivó a provocar semejante acto.
En ese marco, el Dr. Enrique De Rosa, quien definió el perfil de los asesinos y los diferenció de un psicópata. “Yo no usaría la palabra psicópata, sino que los definiría como sujetos perversos que gozan con el dolor y la destrucción del otro. Que el fin no es tener sexo, sino que lo es el sometimiento de la víctima”, explicó.
Dr. Enrique de Rosa, un análisis demoledor
“Cuanto más vulnerable es la víctima, el sujeto perverso genera más sadismo. El fin acá no es el sexo, sino que lo es el sometimiento y el sadismo. Por eso lo del empalamiento. La víctima es un objeto de descargas perversas, sádicas. Estos tipos son seres perversos, no hay ninguna norma externa que ellos mismo entiendan que los limite”, reconoció el psiquiatra.
Juan Pablo Offidani, uno de los acusados
El sábado 8 de octubre, Lucía Pérez falleció en Mar del Plata, en la sala sanitaria del barrio Playa Serena. La fiscal de la causa, María Isabel Sánchez, denunció que la joven fue sometida a "una agresión sexual inhumana" y que su muerte se produjo por un "excesivo dolor" que le produjo un paro cardíaco, luego de un atroz "empalamiento" por vía anal.
A partir de esto, el Dr. De Rosa se refirió al modus operandi de estos tres hombres y aseguró que estos actos “son mucho más complejos” que otros asesinatos. “Estas personas participan de fiestas con menores, con chicas vulnerables, que ellos consideran presas fáciles, las cuales no tienen capacidades de defensa”, detalló el especialista.
En ese sentido, aclaró que “hay un tema en Mar del Plata que refiere al incremento de consumo de drogas y marginalidad de chicos y adolescentes que no están insertados en actividades sociales” y agregó: “Al no ver una norma externa o un freno externo, todas las fantasías internas que tienen, liberadas con otro desinhibidor que es la droga, provocan un coctel explosivo”.
La joven era aficionada al arte
“Si yo tengo un núcleo perverso, una persona vulnerable, tengo todas las facilidades, no tengo un freno social ni químico, en alguna medida todo puedo pasar”, relató el Dr. De Rosa. Según la fiscal, Lucía había sido drogada previamente con cocaína, de manera tal que luego no estuviera en condiciones de defenderse ni mucho menos evitar el brutal final.
“Esto no es una enfermedad. La perversión es una estructura de la personalidad. El psicópata es un gran paraguas que envuelve a cualquier sujeto que tiene un desprecio por el otro, pero estos tipos son perversos. Son aquellos que consiguen el goce de una forma que no es la convencional y son sádicos en la medida de que el goce es logrado por el sometimiento del otro”, puntualizó.
Por último, y a la hora de revelar cuáles son las claves o para definir o, de alguna manera, entender el accionar de esta clase de personas, De Rosa fue muy claro: “Son sujetos que planifican, que dejan a la chica en la sala de guardia. No lo hacen por cuestiones de bondad, sino para cubrirse ellos. No hay otra forma que no sigan haciéndolo que no sea el freno social”.
María Isabel Sánchez, la fiscal de la causa
De esta manera, el especialista reconoció que “no hay ningún límite que los contenga ¿Cuáles son esos límites? Algunos internos, como los insultos por un tema de educación, otro es el tema de las drogas y la última es la ausencia del marco donde el sujeto cree que es impune”.
Lucía tenía 16 años, cursaba el quinto año en la Escuela Media N° 3 de Juan B. Justo al 600, le gustaban los animales y era aficionada al arte.
El documental "Calles Caminadas", de Eliana Largo, trae a la mesa situaciones que viven las mujeres aún hoy en día. Así lo develó el diálogo que surgió a partir de su exhibición en el marco de la muestra "Nos/otras. En la calle, en la casa y en la cama".
El audiovisual recorre -a través del testimonio de mujeres de distintas generaciones- parte de la historia del movimiento feminista en Chile, desde comienzos del siglo XX hasta los primeros años de los 90'. Una participación que muestra como las mujeres impulsaron cambios sociales, políticos y culturales, y el rol que tuvieron en los procesos de democratización. "El feminismo aún no es entendido. Se dice que está pasado de moda, y eso no es entender nada", manifestó la realizadora. Asimismo, expresó - con cifras en mano- como las desigualdades de género se insertan en un país patentemente inequitativo.
Las primeras entrevistas que aparecen son las de mujeres que fueron parte del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), las cuales revelan la actualidad de algunas discusiones: "El año 35' el MEMCH hablaba de temas que son propios de género. O sea, hablar del aborto, del control de la natalidad y del divorcio son discriminaciones derivadas del tema de género, son construcciones sociales", declaró en el documental Eliana Bronfman, abogada, quien estuvo en esta organización y conoció a su fundadora Elena Caffarena.
Más adelante "Calles caminadas" aborda el papel de las agrupaciones de mujeres en la Unidad Popular y su oposición a la dictadura cívico-militar. Testimonios diversos que dan cuenta de las contradicciones y complejidades entre la militancia política y la lucha feminista. En ambos períodos las mujeres vieron sus propias demandas subordinadas a otras, ya sea la revolución y justicia social, o la resistencia y lucha por la democracia.
El séptimo disco de Against Me! parece ser una continuación directa de “Transgender Dysphoria Blues” (2014), el álbum que situó a Laura Jane Grace como líder transgénero de la banda de Florida.
Siguiendo sus declaraciones de 2012, donde reveló su identidad de mujer trans, aquella autobiográfica placa era a la vez un manifiesto de intenciones y un statement de autoafirmación. Hoy, en “Shape Shift With Me” -que se traduce como “cambia de forma conmigo”- Laura enfrenta la vida a través de este prisma, e invita a hacernos partícipes de su visión particular del amor y lo interpersonal.
La banda, igualmente abrazando su propio cambio morfológico, ocurrido en las sesiones del disco anterior, tiene nuevamente a Atom Willard en la batería e incorpora en el bajo a Inge Johansson, cuya labor se había anunciado en el en vivo “23 Live Sex Acts” (2015). Willard y Johansson, precisamente, son los elementos centrales en esta nueva placa, y en ‘Pro Vision L-3’, propulsan a Grace en su arremetida contra la vigilancia gubernamental. Irresistibles, ‘Boyfriend’ (compuesta junto a Cody Votolato, de los Blood Brothers) y ‘Crash’, son puntos altos de los primeros veinte minutos, certeros tracks llenos de frescura y arrebato, y es que el secreto del flujo persistente de la placa radica esencialmente en su fragilidad y en su sinceridad.
Con el discurso completamente revelado, de forma radical en “Transgender Dysphoria…”, la líder, ya liberada, se dedica ahora a asentarse en su nueva piel, y se mueve en ella sin necesidad de justificarse. Por supuesto, construir un disco similar, después de todo lo dicho, sería completamente redundante. Aquél status automático de ícono transgénero que los medios le otorgaron -en justa medida- podría haber sido una pesada carga abalanzándose sobre Grace, y sin embargo, la banda supo dejar la urgencia declarativa de lado, permitiendo que ‘Norse Truth’ y ‘Delicate Petite And Other Things I’ll Never Be’ emergieran, y pudieran brillar como lo que son: simplemente canciones eficaces, directas, llenas de ganchos y cargadas de angustia sentimental. Cuando estás cómodo contigo mismo, no necesitas nada más.
NOFX es una banda californiana de punk rock formada en 1983 por Fat Mike (Mike Burkett), Erik Sandin y Eric Melvin, a los que en 1992 se unió El Hefe.
La banda alcanzó una gran popularidad en 1994 con su álbum Punk in Drublic, que fue disco de oro alcanzando la fama internacional.
NOFX ha publicado 13 discos de estudio, 15 EP y bastantes sencillos. Han vendido cerca de 6 millones de copias en todo el mundo de manera independiente y sin que su música sea pasada en radios ni televisión, dando entrevistas sólo a medios independientes.
Invitamos a toda la comunidad a solidarizar con la pronta apertura de un espacio social autogestionado en una población antofagastina, disfrutando de una grata jornada familiar, la que contará con proyección de documentales, venta de deliciosas comidas (vegetarianas y veganas), bebestibles, música en vivo y otras expresiones artísticas.
Todo lo recaudado será destinado a levantar este proyecto que contará con biblioteca, talleres y más iniciativas. Agradecemos también donar libros, folletos, documentales, películas u otro material educativo que pueda ser útil para la biblioteca.
Aporte sugerido: $500
¿Dónde?: Sede Población Los Pinares. Iquique #7019. Esquina Victoria.
¿Cuándo?: Sábado 15 de octubre desde las 15hrs.
¡Venga a solidarizar, compartir e intercambiar ideas!
Por primera vez en la historia del Nobel de Literatura, la gente no correrá a las librerías sino a las tiendas de discos. Cuando la secretaria de la Academia Sueca Sara Danius ha pronunciado el nombre, han retumbado todos los cimientos. Bob Dylan (1941, Duluth, Minnesota), premio Nobel de Literatura.
La sorpresa en los mundos de las letras y la música solo puede ser comparable a la que seguro ha sido una legendaria, hipnótica, imbatible sonrisita pícara del galardonado al enterarse, perdido como siempre en su gira interminable alrededor del mundo, al margen del mito. Era el eterno aspirante, así como un recurrente chiste entre los más escépticos y, sobre todo, más ortodoxos. ¿Un músico, cuya única obra en prosa fue un fracaso, cosechando el mayor de los premios literarios? Imposible. Pero lo imposible –y vivir a contracorriente- es lo que mejor se le ha dado a este compositor que cambió como nadie el concepto de canción popular en el siglo XX, añadiendo una particular dimensión poética a la música cantada. Y tan importante como ese determinante hecho: su influencia, reconocida por los Beatles, los Rolling Stones, Bruce Springsteen y cualquier icono del rock y el pop que venga a la cabeza, no ha hecho más que crecer a medida que ha pasado el tiempo. Ahora, con este premio, y tras haber recibido antes el Pulitzer o el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, la onda expansiva da para otro siglo.
El bing bang comenzó a principios de los años sesenta, cuando un Dylan chaval abandonó su pueblo de Minnesota para trasladarse a Nueva York con el fin de dedicarse a la música y conocer en persona a su ídolo musical Woody Guthrie. Provisto de una gorra y una guitarra acústica, incluso inventándose parte de su biografía, recaló en Greenwich Village, el bohemio barrio de Manhattan poblado de cafés y clubes donde conoció ya la palabra afilada de los combatientes cantautores Pete Seeger, Ramblin' Jack Elliott o Dave Van Ronk. Componía a partir del contacto con ellos pero también de la poesía de los surrealistas franceses, especialmente de Arthur Rimbaud, y devorando la prensa diaria, que le daba combustible para esas primeras canciones que cambiaron la cara del folk norteamericano y le dieron un carácter contestatario sin renunciar al aspecto poético. Composiciones como Blowin’ in the wind, Masters of War, The Times They Are a Changing, A Hard Rain's a-Gonna Fall, Mr Tambourine Man o Chimes of Freedom llegaron al corazón de la generación de los sesenta, donde se fraguó la contracultura. “Venid senadores, congresistas, por favor oíd la llamada, / y no os quedéis en el umbral, no bloqueéis la entrada, / porque resultará herido el que se oponga, / fuera hay una batalla furibunda, / pronto golpeará vuestras ventanas y crujirán vuestros muros, / porque los tiempos están cambiando”, cantaba en 1964 con su voz nasal en The Times They Are a Changing, anticipándose al revuelo social y político de Norteamérica.
Fueron en esos primeros sesenta, en su tránsito diario de trovador por Greenwich Village, cuando conoció a los poetas beat. Aquello determinó aún más su visión literaria, a la que impregnó de una fuerza contracultural más incisiva, repleta de instinto y mordiente. Se relacionaba con Jack Kerouac, Neal Cassady, William Burroughs, Herbert Huncke, John Clellon Holmes o Allen Ginsberg, pero aún más importante: había vasos comunicantes. Dylan se fijaba en ellos, pero ellos veían en él al portavoz generacional, sorprendiéndose de su capacidad de captar la agitación, la desorientación, los desamparos y los ideales de aquellos convulsos sesenta. Con sus más de seis minutos de canción, rompiendo en 1965 el molde de single y reventando el concepto de radio comercial, Like a Rolling Stone conquistó el territorio de la ruptura generacional de los sesenta, más que cualquier novela, obra de teatro o película. Como dijo el poeta estadounidense David Henderson, no se trataba de una canción, sino de “una epopeya”.
Acababa de empezar la epopeya de Dylan, que abandonó el folk por el pop, maravillado por el ímpetu desenfadado y juvenil de los Beatles, los Rolling Stones y toda la tropa británica que desembarcó con un éxito monumental en EE UU. Con su sonido circense, de folk-blues-rock acelerado, sin olvidar esas baladas al piano, los álbumes Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde elevaron a la música popular a lo más alto del universo cultural. Allí donde antes había un chaval folkie lanzando dardos surgía un merodeador que documentaba las emociones de la extraña realidad.
Según ha declarado con exageración el poeta chileno Nicanor Parra, solo por tres versos de la canción Tombstone Blues, incluida en Highway 61 Revisited, se merece el Nobel. Son los versos: “Mamá está en la fábrica / no tiene zapatos / papá está en el callejón / está buscando un fusible / yo estoy en las calles /con el blues de Tombstone”. “Es realismo real, con la fábrica, el callejón y la cocina, donde está el niño solo con los blues", ha dicho Parra. A decir verdad, son muchos más los versos, que abren imágenes como ventanas a otros mundos posibles y que se recogen en esos dos discos esenciales para el desarrollo intelectual del rock. Esas obras, publicadas entre 1965 y 1966, sirvieron de guía fundamental para los Beatles, los Beach Boys y toda esa irrepetible generación del pop y el rock que protagonizó el siglo XX con sus canciones. Y, sin embargo, fue en esos años cuando, aupado por su propio entusiasmo compositivo y su fama, publicó su única novela Tarántula, una pifia de literatura experimental muy por debajo de toda su obra musical. Está claro que el comité del Nobel no ha tenido en cuenta el aspecto narrativo de Dylan a partir de su único libro, en el que intentó emular en prosa poética a Kerouac, Burroughs o Ginsberg.
El propio Allen Ginsberg fue el que más defendió su obra como un legado literario influyente, que a día de hoy se estudia en algunas universidades y tiene varios ensayos de análisis. De hecho, las primeras noticias acerca de la candidatura de Dylan al Nobel empezaron a llegar en 1996 cuando se organizó en Estocolmo un comité de campaña, apoyado por Ginsberg y Gordon Ball, profesor de la Universidad de Virginia. Ginsberg afirmaba: "Dylan es uno de los más grandes bardos y juglares norteamericanos del siglo XX y sus palabras han influido en varias generaciones de hombres y mujeres de todo el mundo”. Y Ball, por su lado, escribió: “Dylan ha devuelto la poesía de nuestra época a su transmisión primordial a través del cuerpo, revivió la tradición de los trovadores”. Un buen ejemplo de todo esto es un disco como Blood on Tracks. Para explicarse todas las grietas sentimentales del amor, uno puede leer los relatos De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver, pero también puede coger este álbum de diez composiciones y bucear en sus letras para dar con huellas emocionales que explican los sinsabores del alma humana.
En las últimas dos décadas, Dylan, como siempre pero más que nunca, ha huido de su propio mito, como bien demostró en sus memorias Crónicas, un fabuloso libro lleno de trampas que no tiene nada de autobiografía al uso y sí mucho de literatura, en ese repaso desordenado y fascinante a algunos recuerdos de su vida. En este tiempo, no quiere saber nada de su influencia imponente en la música popular contemporánea o en las letras norteamericanas. No quiere detenerse ni un segundo en preguntarse si es tan valioso para la cultura y el arte como Picasso o John Ford, tal y como no se cansan de decirle. En estas dos últimas décadas, también muchos detractores le han situado en el ocaso de su carrera, lejos de esos años dorados de bardo divino. Pero, en todo este tiempo, realmente, el veterano compositor ha dado frutos conmovedores en discos como Time Out of Mind, Modern Times, Love and Theft o Tempest.
A partir de una melancolía sonora que bucea en las raíces del folk, el gospel o el country, ha creado un universo repleto de símbolos del pasado y evocaciones. La historia norteamericana llegando hasta nuestros días se despliega a través de postales ocres, repletas de personajes anónimos que podrían poblar las novelas de Philip Roth, Richard Ford o Cormac McCarthy en ese retrato espiritual del envés del sueño americano y del imparable paso del tiempo. “Ningún hombre, ninguna mujer sabe / la hora en que llegará el sufrimiento / En la oscuridad escucho la llamada de las aves nocturnas… El sueño es como una muerte temprana”, canta Dylan con voz arrastrada en Workingman’s Blues #2. “Reúnete conmigo al final, no te retrases / Tráeme mis botas y zapatos / Puedes rendirte o luchar lo mejor que puedas en primera línea / Canta un poquito este blues del trabajador”, dice el estribillo.
Esquivo e imprevisible, Dylan hace historia al ser el primer músico que consigue el premio Nobel de Literatura. Ya en 1965, cuando la prensa norteamericana le calificaba del gran poeta de su tiempo, el músico decía: “No me llamo poeta porque no me gusta la palabra. Soy un artista del trapecio”. Durante más de medio siglo, su paso por el trapecio ha sido un irrepetible ejemplo para otros muchos más artistas y personas de todo el mundo que reconocen una deuda con sus letras, con su visión del mundo. Bruce Springsteen dijo una vez: "Si Elvis Presley liberaba tu cuerpo, Bob Dylan liberaba tu mente". Esa capacidad, al alcance de los mejores creadores, es esencia misma de la mejor literatura, de la más trascendente y admirable obra artística.
Bob Dylan, premio Nobel de Literatura. Han retumbado los cimientos, como esa guitarra eléctrica, órgano Hammond, baqueta sobre la caja de la batería y voz punzante acopladas hicieron retumbar el mundo hace más de medio siglo con la arrolladora Like a Rolling Stone, un torrente literario que no deja indiferente. Bob Dylan, premio Nobel de Literatura. El secreto está en las canciones. Allí el trapecista Dylan ha conseguido lo que parecía imposible: que un músico gane el premio más prestigioso de la literatura mundial. Eso sí, que nadie espere que, a diferencia del resto, esto le va a cambiar la vida. Dylan seguirá a lo suyo, en su trapecio, con su sonrisita épica, intentando contarnos cómo sopla el viento.
Una oleada de reacciones y en uno de los temas más comentados durante el fin de semana largo, se transformó la visita que realizó el empresario Andrónico Luksic al Colegio San Luis de Antofagasta, para sostener un encuentro con estudiantes y autoridades académicas del mencionado establecimiento educacional.
Luksic, quien fue alumno del establecimiento cursando allí su enseñanza básica, estuvo presente en el plantel educacional el pasado miércoles 5 de octubre, oportunidad en la cual “Se reunió con un grupo de estudiantes a quienes en un diálogo con mucha honestidad y transparencia relato episodios de su vida como la ascensión al monte Everest, sus comienzos en las empresas, sobre su familia, los controvertidos casos judiciales en los que está involucrado, entre otras materias“, según indica el Colegio San Luis en su página de Facebook.
“No eludió ningún tema, pero lo más importante, fue testimoniar en sentidas palabras, que para su vida Dios ha sido su fuerza y motor. Y que fue el San Luis el que marcó para siempre ese camino“, añade la publicación del establecimiento, titulada “Exitoso empresario se reunió con estudiantes“.
MOLESTIA DE EX ALUMNOS
Fue precisamente esta apreciación la que generó mayores comentarios entre alumnos y ex alumnos del colegio, que criticaron la visita por considerarla ajena a los valores y principios del establecimiento educacional.
“El 2014 la generación del 4to medio salimos a marchar contra el galpón, cuestión con la que él está directamente involucrado y tiene harta responsabilidad y creo que ese es el camino que el colegio debería reivindicar. A mi me gustaría que el colegio llevara más en alto nombres como los de Andres Sabella y otros luchadores sociales que no se han enriquecido a costa de humillaciones e injusticias en nombre de Dios“, expresó el ex alumno sanluisino Hugo Addison-Smith.
Por su parte Soledad Flores expresó su molestia indicando que “como familia nos sacamos la cresta y hasta dejábamos de comer para pagar las mensualidades, pero sabíamos que era por un bien mayor, porque el colegio tenía a grandes referentes, entregaba valores y principios como la solidaridad y la humildad, el de luchar contra lo injusto y por lo igualitario, el del compromiso por una sociedad distinta y mejor, pero ahora me decepciono al ver como las nuevas autoridades se muestran orgullosos de lo que están haciendo con el colegio y el proyecto educativo, elitizándolo, transformándolo en uno profundamente competitivo e imponiendo a referentes terribles como Luksic“.
En tanto Jorge Olivos manifestó que “como ex alumno del Colegio San Luis siento profunda vergüenza de la publicación, que indica “exitoso empresario”. Andrónico Luksic representa todos los valores que en el Colegio San Luis juré combatir: la corrupción, la ambición, la injusticia (...) No se puede hacer acción social en trabajos de fábrica, apostolados, trabajos de verano y después recibir tan campantes al Sr. Luksic. El Padre Alberto Hurtado decía que la injusticia social trae más males de los que puede reparar la caridad, y el Sr. Luksic es la fuente misma de la injusticia en Chile“.
No obstante entre las mayoritarias críticas también hubo algunos comentarios aprobando la visita de Luksic al que fuera su colegio, como es el caso de José Manuel Correa, quien escribió: “Aplaudo al colegio por llevar a Andrónico Luksic y pedirle una charla… Cuando yo fui alumno del colegio recuerdo que una de las tantas charlas que tuve y que agradezco mucho fue con Ricardo Claro, ex dueño de Mega vinculado en piñeragate, activo empresario en la dictadura, un personaje nefasto. Y le agradezco mucho porque me permitió ver una realidad que no compartía ni comparto. Y me permitió entender y generar argumentos sobre las cosas que no quería hacer en mi futuro“.
¿Acaso hubo exploradores que descubrieron el Nuevo Mundo mucho antes que Cristóbal Colón el 12 de Octubre de 1492?
No menos de una docena de culturas hablan de los viajes de estos aventureros, pero no leemos sobre ellos en nuestros libros de historia. Este documental explora la posibilidad de que los chinos, los japoneses, los polinesios, los noruegos, los galeses, los irlandeses y los hebreos antiguos llegaron antes que Colón a las Américas.
Reconstruiremos sus barcos, trazaremos las rutas, probaremos sus artefactos y analizaremos evidencias para descubrir finalmente uno de los más grandes misterios de todos los tiempos: ¿Quién Descubrió América?
Al escuchar “Skeleton Tree”, el décimosexto álbum de Nick Cave & The Bad Seeds, es inevitable pensar en “Blackstar”, el bendito y a la vez condenado último trabajo discográfico del fallecido David Bowie.
Entregarse a la inexorable labor de dejarse invadir por este torrente de electricidad, de fragilidad y de resonancia, es decidirse a habitar en la cabeza de Nick durante cuarenta minutos, en una experiencia claustrofóbica, inescrutable y ominosa a la vez, como si fuésemos uno de aquellos patéticos peregrinos que vieron el mundo a través de John Malkovich en el clásico film de Spike Jonze.
Cruzando aquel negro umbral de hacer clic, presionar el botón de play en el CD player, o simplemente de dejar caer el brazo en el primer surco, la desolación es instantánea. “Caíste del cielo y te estrellaste en un predio, cerca del río Adur”, narra Cave, sobre un perturbador drone reverberante en ‘Jesus Alone’, automáticamente situando el trágico y mortal accidente de su hijo Arthur, en Ovingdean Gap, Brighton, a mediados de julio del año pasado. Desde hace más de treinta años, las historias macabras del autor de “Murder Ballads” (1996), obras sin parangón en el bestiario de letristas del rock, con sus entes abominables, desequilibrados y plagadas de desenlaces salvajes, siempre se mantuvieron recluidas en una zona de seguridad, lejos del mundo personal.
Sin aclarar realmente cuántas composiciones preceden al incidente, y cuáles fueron escritas con posterioridad, el tono homogéneo de la placa, hace ineludible preguntarse por la génesis de cada una de las composiciones. En la primera y minimalista mitad de “Skeleton Tree”, la voz de Cave, opta por transitar desnuda a través de parajes de sobrecogimiento cinemático, quebrándose al punto de eludir la rítmica en ‘Rings Of Saturn’ y ‘Girl In Amber’, o dosificando explícitas confesiones post traumáticas en ‘Magneto’ (“las ganas de matar a alguien eran abrumadoras”). Al inicio del lado dos, ‘Anthrocene’, vierte destellos de apocalipsis sobre un beat de jazz experimental, aludiendo al impacto violento de la actividad humana en el planeta, con la cualidad narrativa de cada timbre exponenciando las visiones desoladas. Un track impresionante, donde la labor fundamental de Warren Ellis como soporte de Cave es simplemente soberbia.
Reservando la melodía para los tracks finales del disco, el atribulado single ‘I Need You’, cuya letanía invoca a la esposa, Susie Bick, es un lamento por aferrarse al ser amado en medio de la devastadora pérdida (“Los largos autos negros esperando, te extrañaré cuando te vayas, cuando te vayas para siempre, porque nada más importa”). ‘Distant Sky’, un hermoso dúo junto a Else Torp, y el track homónimo, cierran el disco en espera de redención. “Nada es gratis, y todo está bien ahora”, canta Cave, dejando el sondeo por significado en cada una de las palabras, proseguir ad eternum, repercutiendo y taladrando en cada uno de los convocados a escucharle. En el documental de 2014, “20.000 Days On Earth”, el hombre del traje negro pregunta: “¿Sabes cómo se escribe una canción? Escribir canciones se trata de contrapunto. El Contrapunto es la clave. Poner dos imágenes dispares juntas entre sí, y ver qué sucede.” Mitad premonición, mitad elegía, el irrevocable destino de “Skeleton Tree” no podría ser otro que la posteridad. Una magistral y sensible plegaria para dejar que entre el amor.
The Beatles fue una banda de pop/rock inglesa activa durante la década de 1960, y reconocida como la más exitosa comercialmente y críticamente aclamada en la historia de la música popular.
Formada en Liverpool, estuvo constituida desde 1962 por John Lennon (guitarra rítmica, vocalista), Paul McCartney (bajo, vocalista), George Harrison (guitarra solista, vocalista) y Ringo Starr (batería, vocalista). Enraizada en el skiffle y el rock and roll de los años cincuenta, la banda trabajó más tarde con distintos géneros musicales, que iban desde las baladas pop hasta el rock psicodélico, incorporando a menudo elementos clásicos, entre otros, de forma innovadora en sus canciones.
La naturaleza de su enorme popularidad, que había emergido primeramente con la moda de la «Beatlemanía», se transformó al tiempo que sus composiciones se volvieron más sofisticadas. Llegaron a ser percibidos como la encarnación de los ideales progresistas, extendiendo su influencia en las revoluciones sociales y culturales de la década de 1960.
Lista de Temas:
01. Twist And Shout (Live / Remastered)
02. Shes A Woman (Live / Remastered)
03. Dizzy Miss Lizzy (Live / Remastered)
04. Ticket To Ride (Live / Remastered)
05. Cant Buy Me Love (Live / Remastered)
06. Things We Said Today (Live / Remastered)
07. Roll Over Beethoven (Live / Remastered)
08. Boys (Live / Remastered)
09. A Hard Days Night (Live / Remastered)
10. Help! (Live / Remastered)
11. All My Loving (Live / Remastered)
12. She Loves You (Live / Remastered)
13. Long Tall Sally (Live / Remastered)
14. You Cant Do That (Live / Bonus Track)
15. I Want To Hold Your Hand (Live / Bonus Track)
16. Everybodys Trying To Be My Baby (Live / Bonus Track)
El lunes 03 de octubre del 2016 será recordado como el día en que el Estado de Chile reconoció la muerte de 1.313 personas, en su mayoría menores de edad, personas que por distintas razones fallecieron mientras se mantenían bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (Sename), el organismo del país encargado de velar por el cuidado y protección de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes más vulnerables de la sociedad.
Así la actual Directora Nacional del Sename, la abogada y ex Fiscal, Solange Huerta, tras dos meses de incertidumbre y respuestas vagas, dio a conocer en una conferencia de prensa finalmente la escalofriante cifra de muertes bajo la tutela del Sename. Esta cifra, oficial, es ampliamente mayor a la asumida oficialmente por la Ministra de Justicia y el en ese entonces Director del Sename, Hugo Herrera el pasado 11 de julio en la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que planteaba el número de 185 menores fallecidos y que fue duramente cuestionada por parlamentarios y organizaciones de defensa de la infancia.
Respecto a la diferencia entre la cifra entregada en julio de este año y la que se conoce hoy, Huerta señaló que el resultado de ahora se debió a “un procedimiento riguroso que permitió tener más acceso a la información”.
A esto Huerta agregó: “Nos duele habernos demorado dos meses en haber entregado esta información, eso obedece a la deficiencia de nuestro sistema. Y asumimos un compromiso para que nunca más nos pase en nuestra sociedad“.
Así, la cifra entregada y que se publicó en los medios es de 865 fallecidos bajo la tutela del Sename, sin embargo la suma global que da el mismo informe alcanza la dolorosa cifra de 1.313 muertes bajo el cuidado del Sename.
Fue el propio Diputado Ramón Farías (PPD), actual presidente de la Comisión investigadora “Sename 2”, quien al ser consultado por la cifra de 865 fallecidos, precisó señalando que esta alcanzaba 1300 fallecidos, misma cifra que se desprende al sumar la totalidad de muertes reveladas en el informe desarrollado por Huerta y su equipo.
Niños protegidos y niños condenados
De este modo, Huerta detalló las cifras del informe señalando que son 210 niños, niñas y adolescentes los que murieron en el sistema residencial de protección del Servicio. De estos, 113 tenían algún grado de discapacidad, 74 eran menores de seis años, 131 tenían alguna enfermedad, mientras que 32 no estaban enfermos. Además, en 47 casos la causa de muerte no es concluyente.
A esto se suman 406 que fallecieron en programas ambulatorios, 177 estaban diagnosticados con alguna enfermedad. 180 estaban sanos y en 49 casos la causa no es concluyente. Todas muertes ocurridas bajo dependencia -directa o de centros colaborativos- del Sename, entre el 01 de enero de 2005 y el 30 de junio de este año (2016).
En el desglose hecho por la Directora del Sename, se da cuenta además de 33 adolescentes infractores de ley que cumplían condena los cuales también fallecieron en los centros de rehabilitación directa del servicio de justicia juvenil, al igual que otros 216 que eran parte de los programas ambulatorios y que se encontraban cumpliendo penas bajo la Ley de Responsabilidad juvenil.
En total, tenemos que 865 niños, niñas y adolescentes murieron en un periodo de 11 años bajo la tutela del organismo, ya sea bajo administración directa o concesionada.
Los mayores de edad bajo sistema de protección y por Ley de Responsabilidad Juvenil
Por otra parte, Huerta entregó las cifras de mayores de 18 años fallecidos bajo los distintos regímenes que tiene la institución, entre los cuales es cuenta que 215 mayores de 18 años murieron en el sistema de residencia y 21 murieron bajo sistemas ambulatorios.
*Cuando se habla de mayores de edad en el Sename de jóvenes con algún tipo de discapacidad que se mantienen en Centros colaboradores del sistema (pequeño Cottolonego u otros) o de aquellos que siendo menores cumplieron su mayoría de edad mientras se mantenían en residencias o programas del Sename.
Finalmente, en cuanto a los mayores de edad vinculados al Sename por la Ley de Responsabilidad Juvenil, 22 se encontraban en sistemas de administración directa, mientras que 190 mayores de edad infractores de ley fallecieron en programas ambulatorios.
En definitiva, 448 personas mayores de 18 años fallecieron bajo la tutela del Sename. Esta cifra, más los 865 menores de edad llega a la dramatica cifra de 1313 personas que fallecieron estando bajo la protección de un organismo del Estado (Sename) en un periodo de 11 años y medio, es decir, en promedio cada mes mueren alrededor de 10 niños/as, adolescentes y adultos a cargo de esta institución.
Es el conflicto interno más antiguo del hemisferio occidental y en sus más de 50 años no hay ningún colombiano cuya vida no haya afectado.
Las cifras lo dicen todo: más de 260.000 muertos, decenas de miles de desaparecidos, casi siete millones de desplazados, violaciones, secuestros e incontables tragedias personales.
Pero, ¿cómo empezó el conflicto? ¿quiénes son sus protagonistas? y ¿por qué una de las democracias más estables de América Latina ha vivido en guerra por más medio siglo?
¿Cuáles son los orígenes de la violencia?
Tal vez decir que los conflictos colombianos pueden rastrearse hasta la época de la Conquista, es remontarse demasiado atrás en el tiempo.
Pero sí es relevante saber que en el siglo XIX y hasta los primeros años del XX hubo unos niveles muy intensos de violencia fratricida que marcaron el futuro de Colombia, con decenas de miles de muertos.
Era un enfrentamiento entre partidarios liberales y conservadores, una relación de fuerzas que alimentaría todos los conflictos del país a partir de entonces.
La confrontación bipartidista nunca cesó.
La más profunda expresión del enfrentamiento conservador-liberal se desató a partir de 1948, con el asesinato del popular candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán.
En todo el país comenzaron salvajes choques, en un primer momento con epicentro en Bogotá, aunque luego se fue convirtiendo en un conflicto principalmente rural, terriblemente sangriento.
Este período, que se extendió hasta fines de la década del 50, recibió el sencillo y explícito nombre de La Violencia. También dejó más de 200.000 muertos.
¿Cómo comenzó el conflicto con las FARC?
"En esa época había mucha desigualdad social y ahí empezaron los conflictos", recuerda Juan Esteban Vélez Cañaveral, un campesino de Antioquia que tuvo que dejar su tierra por varios años escapando de los reclutadores de las FARC.
Aunque las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia no comenzaron como tales.
Sus orígenes son los de un grupo de autodefensa integrado por campesinos de tendencia liberal desplazados durante el período de La Violencia, que más tarde adoptaron la ideología comunista.
"Tumbaron monte para abrir un claro en la selva o se establecieron en la parte alta de las cordilleras", explica el libro "Violentología", de Stephen Ferry. "Eran colonos que aprendieron a sobrevivir en la frontera, sin ningún tipo de lealtad hacia el Estado".
Hacia 1964 estos campesinos comunistas se habían concentrado en una de esas zonas de cordillera, en el centro del país. El lugar se llama Marquetalia, en el departamento del Tolima.
"Las zonas de guerrilla eran imaginadas o representadas como zonas de dominio de la libertad", dice el historiador Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica y una de las personas que más ha estudiado el conflicto colombiano.
En Marquetalia, habían constituido una suerte de "república independiente", conformada por unos 50 hombres que pelearon durante La Violencia, junto a sus familias.
Era una de las más de 100 bandas armadas que rechazaron la posibilidad de desmovilizarse tras ese conflicto y que tenían un razonable poder militar y político.
A la cabeza de este grupo estaba Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo", un combatiente formado en las guerrillas liberales de inicios de los 50, quien se convertiría en el primer jefe de las FARC.
A mediados de 1964, las fuerzas del gobierno atacaron Marquetalia con centenares de hombres, forzando la huida de los campesinos armados.
Tras ser derrotados y dispersarse, Marulanda, junto a Jacobo Arenas (otro de los líderes originales del grupo), fundan primero una guerrilla de nombre Bloque Sur, que en 1966 finalmente adopta el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Ese es generalmente considerado el origen de la más grande guerrilla de Colombia, con la que las fuerzas del Estado han venido combatiendo desde entonces.
Pero las FARC no fueron sólo un producto de la historia colombiana, sino también de lo que ocurría en el mundo: surgen en el marco de las luchas de liberación latinoamericanas, alimentadas por la tensión EE.UU.-Unión Soviética de la Guerra Fría. Son una guerrilla comunista, de inspiración marxista-leninista. Y no son las únicas organizaciones guerrilleras de corte comunista que nacen a partir de esa época.
Casi en simultáneo se constituye el Ejército de Liberación Nacional (ELN), inspirado en la Revolución Cubana, que entrenó a sus líderes, y que hoy continúa en lucha con el gobierno.
Más tarde surgen el Ejército Popular de Liberación (EPL, maoísta), el M-19 (más urbano) y otras guerrillas, que ya se han desmovilizado.
Recrudecimiento del conflicto
Recién a principios de la década del 80, las FARC deciden que tendrán como objetivo explícito la toma del poder, cuando pasan a llamarse FARC-EP (por Ejército del Pueblo).
A finales de esa década, el surgimiento de grupos paramilitares de derecha alentados por sectores de las Fuerzas Armadas y algunos terratenientes, empresarios y políticos, así como narcotraficantes, profundizaron la violencia del enfrentamiento armado.
Además de enfrentarse con la guerrilla, asesinaron a campesinos y dirigentes sociales. Por esta misma época comienza a tener más y más influencia el narcotráfico en el conflicto armado colombiano, del que progresivamente se van sirviendo tanto los grupos paramilitares como la propia guerrilla.
Hacia el año 2000, Estados Unidos comienza a proveer asistencia técnica y económica en la lucha contrainsurgente y antidrogas, en el marco del Plan Colombia, inyectando en 15 años unos US$10.000 millones en el país.
Eso permitió la modernización de las Fuerzas Militares y Policía, que hoy suman cerca de medio millón de efectivos.
También hacia el año 2000, las FARC alcanzan su mayor capacidad militar, con unos 20.000 hombres en armas.
Los años siguientes registran una sucesión de hechos dramáticos, con métodos más violentos de guerra.
En el caso de la guerrilla se destaca el secuestro, mientras que los grupos paramilitares realizan numerosas masacres. Ambos grupos, además de fuerzas estatales, realizaron violaciones a los derechos humanos.
Consecuentemente, la mayoría de los muertos del conflicto han sido civiles.
¿Por qué el conflicto se extendió por tanto tiempo?
Cuando se pregunta en las calles de las ciudades y en el campo, las causas que dan muchos colombianos son recurrentes: falta de empleo y oportunidades; desigualdad, concentración de la riqueza, injusticia social; falta de tolerancia, indiferencia; corrupción.
A pesar de sus riquezas naturales, Colombia es uno de los países más desiguales del mundo, el tercero después de Haití y Honduras en el continente americano.
"El conflicto en Colombia es distinto de otras guerras civiles en el mundo que suelen tener causas étnicas, económicas o religiosas claras", argumenta era libro de Stephen Ferry.
Es incluso difícil para los colombianos definir la naturaleza del conflicto, agrega, y cita diferentes explicaciones: un lucrativo negocio bélico que se autoperpetúa influenciado por el narcotráfico; "un ciclo de represalias por las atrocidades cometidas en el pasado"; una guerra de clases de campesinos revolucionarios contra un sistema corrupto.
Y según Álvaro Villarraga, del Centro Nacional de Memoria Histórica, hay tres elementos que están en el origen del conflicto:
- La tendencia a ejercer violencia desde el poder y la política.
- La falta de resolución en la cuestión de la propiedad de la tierra en el campo.
- Las faltas de garantías para la pluralidad y el ejercicio de la política.
¿Por qué llega el fin del conflicto con las FARC ahora?
Este no es la primera vez que se trata de alcanzar la paz entre gobierno y FARC. En 1984, hubo un primer intento en el que parte de las FARC se sumaron a un partido político, la Unión Patriótica, cuyos miembros fueron blanco de escuadrones de extrema derecha y miles fueron asesinados.
Desde entonces, esa guerrilla ha tenido una profunda desconfianza de dejar las armas. Hubo un nuevo intento en 1991-92 y otro en 1998-2002 que por diversos motivos fracasaron.
Durante los gobiernos del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) se lanzó una profunda ofensiva contra las FARC, que incluyó bombardeos a campamentos rebeldes, y se extendió durante el gobierno de su sucesor y actual presidente, Juan Manuel Santos.
En los ataques del gobierno se diezmaron las fuerzas guerrilleras y mataron a varios de sus máximos líderes (entre los cuales no estaba Manuel Marulanda, quien murió de viejo en un campamento del grupo).
Hoy se estima que las FARC tienen unos 7.000 hombres en armas. Existe el argumento de que este debilitamiento puso a los rebeldes en una posición más razonable para negociar.
Pero también hay un contraargumento: que tras más de una década de ofensiva estatal militar las fuerzas del gobierno no lograron derrotar a las FARC. Para ellos también era razonable pensar en negociar.
En cualquier caso, en noviembre de 2012, se iniciaron los diálogos de La Habana entre los líderes guerrilleros y el gobierno de Juan Manuel Santos.
¿Paz definitiva?
Los acuerdos de La Habana con las FARC son un elemento esencial para alcanzar una paz estable y duradera en Colombia, pero no son suficientes.
Por una parte, el ELN sigue activo y, aunque hubo avances hacia un proceso de paz con esta guerrilla, todavía no ha comenzado y no parece que esté cerca su inicio.
Por otra parte, los grupos paramilitares que surgieron para combatir a las FARC y que se desmovilizaron oficialmente a mediados de la década pasada, no entregaron las armas por completo.
Muchos de sus miembros se aglutinaron en las que hoy el gobierno llama grupos armados organizados (antes las llamaba bandas criminales o bacrim), entidades criminales con capacidad de control territorial en ciertas partes del país y alto poder de fuego.
Estos grupos se dedican a la extorsión, al narcotráfico, al tráfico de personas y a la minería ilegal, entre otras actividades y representan una seria amenaza para la paz.
Y según muchos activistas sociales y defensores de derechos humanos, algunos siguen en su rol original, como instrumentos de la extrema derecha, atemorizando a la población y tratando de acallar a los líderes comunitarios.
Finalmente, y esto es crucial, muchos creen que una paz sólida en Colombia sólo se podrá conseguir cuando se hayan resuelto las causas fundamentales del conflicto que todo ciudadano de este país parece tener tan claras.
Como decíamos más arriba: falta de empleo y oportunidades; desigualdad, concentración de la riqueza; injusticia social; falta de tolerancia, indiferencia; corrupción.
Tal vez el esperado acuerdo con las FARC abra una oportunidad para comenzar a resolverlas de una vez por todas.
Al momento de celebrar a su equipo, los hinchas de los clubes más populares del fútbol chileno rinden homenaje a un personaje, símbolo, color, zona del país o animal que siempre es identificado en lo masculino. Ejemplos sobran: El Cacique, El León, El Bulla, El eterno campeón, El capo de provincia, El decano del fútbol chileno y tantos más.
Sin embargo, a la hora de buscar apodos que intimiden y ridiculicen al equipo rival, los hinchas no se pierden y utilizan en masa el género femenino para despreciar la identidad del “enemigo” futbolístico. Cada uno de estos seudónimos se acompaña, por ende, de un artículo femenino que parece contener en sí mismo una forma de festinar con los adversarios.
“Las zorras” -en el caso de Colo Colo, aludiendo a las prostitutas-, “Las madres” –para los hinchas de la Universidad de Chile, en menosprecio hacia uno de los roles más típicos de la mujer-, “Las monjas” –haciendo mención a la identidad religiosa de Universidad Católica- y así una larga lista de apodos que se suman a la fijación de los seguidores del fútbol por convertir los nombres de jugadores del plantel rival al género femenino.
Cánticos, afiches, memes y la misma campaña comunicacional populista y machista de la prensa reproducen los mensajes de los hinchas en sus portadas, haciendo eco de conceptos como “paternidad”, “soy tu papá” y acepciones similares que se enfrentan intrínsecamente a lo femenino como sinónimo de triunfo, fuerza y hegemonía futbolística. Otra vez, fuera y dentro de la cancha.
Las ofensas hacia el género femenino se suman a la constante utilización del imaginario de la diversidad sexual, racial o de clase como signo de burla. Un arsenal de violencia lingüística que tiene su traducción concreta en los enfrentamientos futbolísticos de los equipos más masivos y las cifras –ya comunes- de heridos y muertos por riñas tras los partidos.
Ya no valen las excusas culturales
Para muchos hinchas del fútbol, la discusión sobre los temas de género no tiene sentido en medio de la agresiva competencia futbolística. Sin embargo, aunque los hombres continúan siendo mayoría entre los seguidores del deporte, las mujeres ya suman un 25 por ciento del total de los hinchas, según la última encuesta Adimark sobre el fútbol.
La presencia femenina en las hinchadas y los tiempos que corren, hoy obligan a los hombres –y especialmente a las mujeres que secundan estos discursos– a repensar el uso del lenguaje que adoptan para ofender al equipo rival. Sobre todo, entre los hinchas que en sus lienzos y cantos declaran ser “antifascistas” y comparten ideales libertarios y de izquierda, que suponen la emancipación de la mujer y el cuestionamiento hacia el orden patriarcal.
Hoy, querámoslo o no, el fútbol continúa siendo uno de los escenarios principales de la idiosincrasia machista que caracteriza a la sociedad chilena: con mujeres y madres vistas como sinónimo de debilidad y derrota, y el apodo “zorra” siendo utilizado para ofender desde una conservadora visión sexual, mientras que entre los hombres se utiliza para alabar sus conductas.
El asunto es: no son sólo palabras ni formas inofensivas de burlar al rival. Sus apodos y ofensas responden a visiones y prácticas vigentes del patriarcado e implican un ataque constante e innecesario hacia las mujeres en general y, en especial, hacia quienes son hinchas del fútbol y hoy asisten en masa a los estadios a alentar a sus respectivos equipos.
Cada nuevo enfrentamiento entre Universidad de Chile y Colo Colo o Universidad Católica, sobretodo, -aunque la tendencia se repita en otros equipos-, nos recuerda que aún es necesario avanzar en convertir la competencia futbolística en un espacio mucho más fraterno y deportivo, donde no sea común tener muertos y heridos como saldo final de los encuentros.
A su vez, parece necesario que el reciente proceso político de numerosos de los numerosos hinchas que hoy se organizan en contra de las Sociedades Anónimas y el fútbol negocio se traduzca también en un rechazo cada vez más rotundo hacia los hábitos cotidianos del machismo futbolístico.
Hace rato, las mujeres nos cansamos de ver a nuestras madres, hermanas, hijas, amigas y compañeras siendo utilizadas en piezas gráficas y en el lenguaje sexista de modo gratuito. Especialmente, aquellas que nos enorgullecemos de la calidad y resistencia de nuestro género para soportar los embates diarios de un sistema que no nos deja descansar ni al calor del enojo o la satisfacción de un partido de fútbol. Aquí, ya no valen las excusas culturales: ni madres perdedoras, ni padres ganadores. Los verdaderos hinchas del fútbol tienen por tarea superar las pobres herencias que hoy los mantienen repitiendo sin pensar discursos machistas, racistas, homofóbicos y, sobre todo, hegemónicos y funcionales a quienes agradecen la eterna división de los pueblos.
Entre nosotros se encuentra la primera generación de niños en la historia moderna que será menos sana y longeva que la de sus padres. La causa: los pesticidas y fertilizantes químicos empleados en el modelo de agricultura capitalista, y los aditivos tóxicos que se agregan a las comidas y bebidas procesadas, meros productos industriales.
La vuelta a una alimentación natural no es un capricho de ecologistas radicales ni de hippies románticos, es una necesidad de supervivencia y un derecho de nuestros hijos.
La toxicidad es colectiva y afecta fundamentalmente a la infancia. Esa es la tesis central del documental Nuestros hijos nos acusarán, realizado en 2008 por Jean-Paul Jaud. A través de discursos de expertos, de científicos ante la UNESCO y de testimonios de afectados, denuncia los estragos que causa el lento y silencioso holocausto alimentario global.
En contraste con este panorama oscuro, el realizador presenta una experiencia pequeña pero inspiradora: la del ayuntamiento de Barjac, donde la puesta en marcha de comedores ecológicos en las escuelas generó una revolución saludable y una profunda toma de conciencia en los habitantes del pueblo.
Aunque el discurso oficial todavía defiende el modelo agroindustrial capitalista como única salida para la alimentación mundial y niega sus graves efectos secundarios, las pruebas son cada vez más abrumadoras.
El nombre del nuevo disco de Chancho en Piedra, la primera colección de canciones originales que editan en siete años, es una especie de fórmula mágica, un abracadabra que condensa su identidad sibarita y gozadora.
Son varias las motivaciones detrás de "Funkybarítico hedónico fantástico", pero la principal es articular un discurso en torno al placer. En otros términos, una reivindicación del colorido, exuberante y sudoroso funk como actitud y método de sobrevivencia en la grisácea jungla de concreto.
Ubicada al comienzo, tal vez para instalar al grupo de lleno en el 2016, 'Vientre fuerte' apela a la contingencia: es una canción que busca soliviantar, que alienta y aplaude a las manifestaciones sociales, con especial énfasis en las protestas callejeras. "Fuerte, que salga la voz de tu vientre, da luz al sonido que viene desde tu interior, tenemos ya nuestra potencia y la fuerza que da la razón", plantea en un momento, para luego ser mucho menos abstracta: "estoy aburrido que estos frescos de raja, no muerdan el polvo y siempre saquen ventaja (...) con toda la energía hay que hacerlos pagar".
De ahí en más, Chancho en Piedra quedan enchufados al presente. Cantan, por ejemplo, acerca de ser papás en 'El mundo que nos tocó vivir', que va derecho a situarse entre sus mejores canciones suaves hasta que choca por intentar un truco peliagudo, usar un coro infantil, que no suena muy favorecedor pese a que, de seguro, ubicarlo ahí fue una decisión tomada por razones emotivas respetables. Aun así, cabe señalar que, desde un punto de vista conceptual, su utilización resulta coherente debido a la temática que aborda. 'El mundo que nos tocó vivir' es el 'Father and Son' de Chancho en Piedra: "Te quiero llevar a descubrir lo bueno del mundo que nos tocó vivir. Cuando sea un recuerdo, encontrarás mi voz dentro de ti". Mostrar el lado positivo de las cosas, por cierto, es una consigna en todo este disco.
Después de varios años tocando en vivo de forma constante -su hiato sólo fue discográfico-, el cuarteto ha definido a la perfección una idiosincrasia musical. La idea está amarradísima: "Funkybarítico, hedónico, fantástico" debe ser uno de sus títulos menos experimentales, pero los recursos de siempre son administrados de tal forma que, si bien suenan familiares, nunca evocan la imagen de unos veteranos empecinados en luchar contra el paso del tiempo. Es más, la señal que emite "Funkybarítico hedónico fantástico" es la de unos marranos cuarentones cómodos en su propia piel. Son críticos del presente (hablan del yoísmo en redes sociales, del estrés de vivir en una gran ciudad, de la gente retrógrada, entre otros asuntos), pero invitan a darle un giro a la situación y sacarle partido a lo bueno. Como en 'Mi mejor momento', el primer single, que describe cómo, en la compañía correcta, el plato de comida más corriente puede transformarse en una delicia de la alta cocina.
The Parrots son una banda madrileña de garaje en la onda Strange Boys o The Black Lips. Aunque sus miembros se juntaron en 2008, el grupo despegó en 2013, gracias a internet y un par de vídeos que rápidamente alcanzaron miles de visitas.
The Parrots son un grupo de rock madrileño que llevan ya algunos años tocando por todas las salas de España. Sin embargo, para nada son la típica banda al uso que se ha quedado estancada y sigue girando por las salas undeground. Hace unos meses estuvieron de gira por Estados Unidos, tocando en Los Angeles y en el reputado festival SXSW, también en Italia, e incluso han actuado numerosas veces en Londres.