
El carabinero fue condenado en 2010 por la Corte Marcial, a tres años y un día de libertad vigilada por el delito de violencia innecesaria, lo que fue ratificado por la Corte Suprema en 2015, cuando el Estado fue obligado a pagar una indemnización a la madre y a la hermana del joven.
El texto emitido por el Máximo Tribunal, establece que “el cabo segundo Walter Ramírez utilizó armas de fuego no existiendo un peligro real e inminente para su integridad, razón por lo que la violencia ejercida al momento de los hechos fue del todo innecesaria y no encuentra motivo racional que la justifique”.
A diez años de la muerte de Matías, su hermana, Catalina Catrileo, señaló que hubo “absoluta impunidad sobre su asesinato”. A su juicio, “las leyes chilenas protegen a quienes reprimen y no a quienes se manifiestan y luchan”.
“Si bien fue culpable el asesino, la sentencia no fue ningún castigo. No hubo cárcel y las leyes ayudaron a que eso ocurriera. No hay justicia y se sigue reprimiendo a las comunidades. Legalmente ya hicimos todo lo que se podía hacer en Chile y aunque es importante decir que el Estado fue condenado, eso no hace que haya menos militarización en Wallmapu”, afirmó.
Matías estudió en un colegio en La Florida y luego ingresó al Liceo José Victorino Lastarria, después decidió aprender música y mapudugun. Cuando cumplió 18 años ingresó al servicio militar. Tiempo después se fue a vivir a Temuco, donde comenzó a estudiar agronomía en la Universidad de La Frontera (UFRO).
Por Karina Palma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario