domingo, 18 de septiembre de 2016

MUMFORD & SONS - JOHANNESBURG

Nobleza obliga: hay que partir aplaudiendo la iniciativa de Mumford and Sons. Después de vender todos los tickets de su gira por Sudáfrica, aprovecharon su estadía en Johannesburgo para grabar un EP con músicos locales, la clase de intercambio cultural que debiese ocurrir más seguido en un país como Chile, visitado constantemente por músicos extranjeros. 

“Johannesburg” resume sesiones de largo aliento que se extendieron por dos días y dos noches, con la banda acompañada por Baaba Maal, un cantautor senegalés con 27 años de carrera; The Very Best, la alianza formada por los británicos Radioclit y el solista malauí Esau Mwamwaya; y los únicos sudafricanos implicados, el trío Beatenberg.

Establecido el valor de “Johannesburg” como gesto, aclaremos que el acercamiento de los ingleses a la música africana es tibio, pese a que ya conocían a dos tercios de los reclutados. En su último disco, Baaba Maal invitó a Winston Marshall a tocar banjo y también a The Very Best, así que el diálogo no empezó recién. Tal vez haya que culpar a la premura con la que se trabajó, pero lo cierto es que este EP no sale de ningún margen y refleja muy superficialmente la experiencia sudafricana. Mumford and Sons gana nuevos tintes, es cierto, pero no son más que leves aderezos en la fórmula de siempre: levantar canciones desde el suelo hasta el cielo, un método que forma parte de sus bases como se notó en “Wilder Mind” (2015), donde abandonaron la instrumentación folk caricaturesca para emprender una búsqueda eléctrica y aun así no cambiaron tanto en el fondo, pese a que muchos fans se sintieron alienados.

Pasa algo parecido con “Johannesburg”: aparenta ser una ruptura y al final es puro continuismo maquillado para lucir exótico. Aunque Baaba Maal eriza vellos en los primeros segundos de 'There Will Be Time', la canción se vuelve típicamente Mumford and Sons apenas Marcus Mumford abre la boca. Tampoco debe negarse que la banda adquiere colorido, y a veces también en solemnidad, cada vez que se mezcla con sus invitados, como en ese cruce entre guitarras noctámbulas a lo XX y, otra vez, la voz de Maal calando hondo en 'Ngamila'. Por si no quedó claro, Maal es el jugador desequilibrante: cuando falta, su ausencia cambia las cosas. El único tema en el que no colabora, 'Fool You've Landed', tiene gusto inocuo, poco afro salvo unas percusiones. Nada contra The Very Best y Beatenberg, pero ambos proyectos compatibilizan con la sensibilidad anglo (los primeros samplean indie y los segundos cantan pop en inglés) y aportan menos matices que su colega veterano. Aun así, como ejercicio, “Johannesburg” satisface. Nadie le pedía un “Graceland” a Mumford and Sons.



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