
Hagamos un poco de historia. El año 2005, tras poco más de un lustro de transitar por bares de mala muerte, media muerte y medio pelo, un cuarteto de muchachas pillaban a un desprevenido y desatento medio local con un debut homónimo, editado bajo el alero de C.FA. Las Lilits decían presente con una canción feminista y desganada; una mezcla de punk y síndrome pre-menstrual, dirán algunos, pero la verdad es que en ese debut, la rabia ganaba mucho más que la música y la actitud corrosiva era más poderosa que la canción en sí.
Para ese disco (“Lilits”, de 2005), el grupo funcionaba como cuarteto aún. Bárbara Faldacorta, Masiel Chasquilla, Lorena Lagata y Javiera Zebraloca firmaban la ópera prima bajo la urgencia del punk y el ruidismo rudimentario. Las críticas llovieron (por varias cosas: ser mujeres, ser mujeres punks, ser mujeres músicos de dudosa calidad, entre un sin fin de pelotudeces del rockero misógino), pero ellas siguieron firmes dentro de un circuito under que cada vez las aceptaba más.
Este 2009, Lilits regresa en un formato de trío para presentar su segundo cedé, titulado sabiamente “Sueltas”. Y es que el apelativo les cae como anillo al dedo a Javiera Zebra (batería), Bernardita Segunda (guitarra y coros) y Masiel Asecas (bajo y voz), quienes se arrojaron a la independencia absoluta para este nuevo trabajo, sólo contando con ellas mismas y la ayuda en producción de Andrés Godoy.
El resultado sorprende. Tal y cómo debiese ser tras cuatro años desde la ópera prima. En un primer término, el grupo se siente mucho más cómodo en formato trío que en cuarteto. Hay más crudeza pero menos bullicio, lo que hace que las voces se noten de mejor manera y que los temas en sí mismos estén mejor trabajados, lo que incide directamente con nuevas “experimentaciones” de la banda, como es el caso de surco que inicia el elepé, ‘Sintonizando’.
Luego, las Lilits explotan. Las rockeras ‘Hay algo’ y ‘Te frustra no ser Dios’ dejan en claro que, aunque la música se haya calmado, las letras siguen siendo igual de corrosiva para el lado masculino. Hay menos clichés clásicos del punk, pero canciones mucho mejor trabajadas y eso se agradece. Lo mismo pasa con ‘Niña engreída’, un corte en clave post-punk bien entretenido y que esta vez, apunta al mismo género.
Las Lilits de antaño resucitan con ‘No lo acepto más’ y su diatriba contra todo. “Nunca ha sido demasiado, nunca ha sido suficiente” es la frase que se repite como motivo principal. Quizás sea una coraza de sus días de juventud (como grupo) donde se les exigía más por ser mujeres en el mundo del rock y ahora, con un segundo disco, continúen soportando críticas del estilo “tocan bien… pa’ ser minas”. Como sea, este corte se erige como un posible sencillo radial por donde se mire. Hay ganchos, buen sonido, una canción madura a pesar del grito de desahogo de las muchachas.
‘Puertas adentro’ también gira en torno al maltrato femenino, con líricas directas y sin muchos adornos. La música, asimismo, se pasea entre los acordes arpegiados y el rasgueo furibundo de Bernardita, quien conduce con su guitarra gran parte de los temas, con la sorprendente ‘2:05 am’, uno de los puntos altos del disco.
‘Yeah baby!’ también se deja inundar por el vértigo de antaño, pero mostrando una maduración en las compositoras y músicos. “El bajo suena con el bombo”, nos contaba Masiel y tenía mucha razón: el fiato de la base rítmica suena como cañón en esta pequeña instrumental que antecede a ‘Contrareloj’, otro corte en clave más rock que punk, con las voces desaliñadas de las Lilits. ‘Por mi pobreza’ sigue la misma línea, matizando con guitarras más reposadas y arpegiadas que sugieren otros matices (todo un acierto) y ‘Reacción’ retoma el punk de antaño para cerrar este disco.
Lo nuevo de las Lilits posee harto de donde agarrarse. No es sólo que el sonido de la banda sea mejor, que las canciones sean más directas o que, honestamente, se entienda lo que canten (cosa que con su primer disco, y que me perdonen los fans de la banda, nunca pasó). La mano de Andrés Godoy se nota, pero más que eso, lo que se resalta es que estas tres chicas tienen las pelotas para decir “no somos sólo grito histérico, somos música de verdad”. Y en eso, “Sueltas” gana con creces… es para cerrar con una advertencia: Cuidado, las Lilits se soltaron y parece que no quieren dejar pasar la oportunidad. Un muy buen disco.