domingo, 27 de noviembre de 2016

40 AÑOS DEL PUNK

A comienzos de 1976, Vivienne Westwood presentó una de sus colecciones más recordadas. Sus diseños eran una provocación absoluta: prendas de cuero tapizadas con taches. Creaciones de látex o charol. Inspiraciones sadomasoquistas o militares. Hebillas, correas, alfileres de gancho o cadenas. Camisetas con imágenes escandalosas (la fotografía de Isabel II en versión satánica). Camisas llamadas anárquicas (con la imagen de Marx intervenida). 

La propuesta, que bautizó como ‘Esclavitud’, fue ignorada por las publicaciones de moda que consideraban demasiado ‘underground’ la ‘boutique’ londinense que Westwood tenía en el 430 de King’s Road. No ocurrió lo mismo entre jóvenes seguidores de un movimiento musical ruidoso y contestatario que aún no tenía nombre definido. Una pléyade de muchachos provenientes de barrios obreros de Londres que estaban desencantados con la ideología ‘hippie’ y se sentían marginados del orden burgués de la época. Ellos se sentían identificados con los diseños que creaba Westwood, quien –según sus propias palabras– hacía ropa para “desadaptados”, “creativos” y “subversivos”.

El Reino Unido pasaba por momentos complejos: el desempleo implicaba que muchos jóvenes, una vez terminados sus estudios, no encontraran trabajo y vivieran del seguro de desempleo. Muchos de ellos articularon este nuevo movimiento. Una tribu urbana que pronto empezó a ser conocida como punk y que, de paso, coronó a Vivienne como su soberana de su estilo. Mientras el punk celebra cuarenta años desde su aparición, esta mujer icónica y de mirada transgresora ahora es tan destacada como las bandas musicales que iniciaron el movimiento que remeció al Reino Unido y a los Estados Unidos.

En Inglaterra, la reina Isabel –quien fue motivo de burlas y descalificaciones de los seguidores de la escena– decretó el 2016 como el año del punk. Las exposiciones se reproducen: la Biblioteca Británica recrea el exterior y el interior de la tienda Westwood en la exposición ‘Punk 1976-78’. En la misma ciudad se acaba de inaugurar ‘Photo-punk: 40 Images From the Birth of Punk’ en el Brighton Museum’s Prints & Drawings Gallery. En Los Ángeles otra exhibición recorre los inicios de la escena punk en California. En Barcelona, el Museo de Arte Contemporáneo (Macba) presentó hasta el 25 de septiembre ‘Punk, sus rastros en el arte contemporáneo’. Mientras el mundo celebra, Westwood se mantiene alejada. Al poco tiempo de que el punk se convirtió en una tendencia ‘mainstream’ (dominante), ella lo abandonó.


El ritmo de la moda


Entre los visitantes habituales de la tienda de Westwood estaban los integrantes de una desconocida y estrambótica banda de rock que empezaba a trabajar con el segundo marido de la diseñadora, Malcolm McLaren, un empresario de moda convertido en productor musical que durante un corto tiempo en Estados Unidos manejó la carrera de la banda The New York Dolls.

De vuelta en Londres, McLaren, además de seguir con la ‘boutique’ que en 1970 había inaugurado con Westwood, quiso imitar el estilo musical que había visto en los sectores bajos de Manhattan o en algunos clubes de Brooklyn.

Conoció a John Lyndon, quien tocaba la guitarra en un grupo de principiantes. Se hicieron amigos (a McLaren le gustó que luciera una camiseta que decía ‘Odio a Pink Floyd’) y juntos redefinieron los pasos de la banda.

McLaren ideó la estrategia. Lyndon dejó la guitarra para convertirse en el nuevo cantante de la banda y cambió su apellido por Rotten (que significa podrido, por el estado de sus dientes). También rebautizaron al grupo como Sex Pistols: nombre que sacaron de una camiseta comercializada en la tienda de King’s Road, que entonces se llamaba SEX (Aunque antes era conocida como Let it Rock y a fines de 1976 cambió su cartel por Seditionaries).

Los Sex Pistols no tardaron en convertirse en el fenómeno del que hablaba todo el Reino Unido. En noviembre de 1976 publicaron su single ‘Anarchy in the U. K.’ y un mes después aparecieron en una entrevista televisiva en la que respondieron con insultos al conductor. La emisión fue cortada y su presencia en cámara duró solo unos minutos.

Aparecieron grupos de seguidores entre los que destacaba el Bromley Contingent, que se articuló en la tienda de Westwood. Estos fanáticos no solo acompañaban a los Pistols a todas partes, también ayudaron a sofisticar el estilo desgarrado del grupo con maquillaje marcado, pelos en punta y medias de red. Su nombre lo deben a Bromley, un suburbio de Londres ubicado en el condado de Kent, donde vivía gran parte de sus integrantes. Entre ellos estaba una muchacha llamada Susan Janet Ballion, quien luego se convertiría en Siouxsie Sioux, la vocalista de Siouxsie & The Banshees. También Billy Idol, otro que se convirtió en figura pop, y el fotógrafo Simon Barker.

En el grupo también estaban Soo Catwoman y Jordan, las dos vendedoras de la tienda de Westwood, quienes salían a la calle con el pelo pintado de color rosa, camisetas con eslóganes subversivos –esvásticas incluidas– y otras prendas de vestir que incorporaban complementos fetichistas y elementos de la cultura gay. Soo Catwoman y Jordan eran las más fotografiadas en un Londres que se estremecía y, al mismo tiempo, se fascinaba con el nuevo estilo.


El verdadero origen


Pero años antes de que estallara la locura británica por los Sex Pistols y de que Westwood definiera y comercializara la estética punk, este movimiento ya había empezado a incubarse en Nueva York. Fue ahí donde explotó mediáticamente, hace cuarenta años. Fue ahí donde surgió oficialmente el término ‘punk’ para denominar una nueva propuesta musical: un rock más básico, de melodías rápidas y cortantes, canciones de corta duración y letras punzantes, que pronto fue decantando en una moda rupturista y transgresora que buscaba ir contra lo establecido. El nombre lo tomaron de una revista (fanzine) que había comenzado a circular por la ciudad.

Sucedió así: en enero de 1976, el caricaturista John Holmstrom, el editor Ged Dunn y el periodista Legs McNeil publicaron ‘Punk’ –un pasquín escrito a mano y casi sin fotografías–, cuya primera edición contenía temas eclécticos: una entrevista irónica a Lou Reed, una nota sobre Marlon Brando y su personaje en la película ‘El salvaje’ y un artículo sobre una desconocida banda de Queens llamada Ramones, que pululaba por locales perdidos de la ciudad.

En febrero de ese año los Ramones publicaron su primer disco: catorce canciones que en total duraban 29 minutos, que hablaban de proxenetas, drogas y violencia. Sin explicación alguna, los seguidores de la banda de Queens decidieron bautizar su estilo con el título del citado fanzine. La palabra resumía la contundencia decibélica y anarquista de la movida. En inglés, ‘punk’ significa problemático, pendenciero. De ahí el punk se tomó la agenda musical de 1976.

El 4 de julio, los Ramones cruzaron el Atlántico para actuar en el mítico ‘roundhouse’ londinense (un galpón ferroviario que se convirtió en sala de conciertos). Ese mismo día y a la misma hora, en un local de Sheffield actuaba otra agrupación local del mismo estilo: los Sex Pistols, de quienes unos debutantes, The Clash, eran teloneros.

Por esa época en Londres apareció el primer grupo punk exclusivamente femenino, The Slits. La banda era igual de provocadora: sus cuatro integrantes aparecieron con el pecho descubierto y bañadas en barro en la portada de ‘Cut’, su primer álbum. Una de sus fundadoras, Ari Up, ha reconocido que no les resultaba fácil ser mujeres en la escena. “Debíamos comportarnos como las chicas de ABBA, pero nos adelantamos a nuestro tiempo treinta años”, aseguraba en un documental para BBC.

En la moda, Westwood fue su principal ideóloga y la responsable de su apariencia, pero no fue la única creadora que apostó por la estilización de punk.


La masificación


En 1977 otra diseñadora británica, Zandra Rhodes, presentó una colección que tituló ‘Conceptual Chic’, que recogía elementos del estilo punk pero con un toque “más elegante”: los agujeros de los vestidos estaban estratégicamente pensados. Las telas de sus vestidos eran drapeadas en contraposición a las camisetas raídas de los punk de la calle. Las cadenas brillaban y en algunas ocasiones eran reemplazadas por perlas. Las botas militares eran cambiadas por sandalias doradas. Zandra fue llamada la ‘princesa del punk’.

Para Westwood la propuesta de Rhodes fue una puñalada. La acusó de burlarse de los jóvenes sin futuro y sin dinero que habían iniciado el movimiento.

En junio de ese mismo año, las hermanas Tish y Snooky Bellomo, quienes eran coristas de Blondie, abrieron en Nueva York la ‘boutique’ Manic Panic, una tienda para seguidores del punk.

Ellas dicen en su website –la marca aún se mantiene vigente– que su tienda, ubicada en el East Village, “era una mezcla increíble de ‘drag queens’, ‘punk rockers’ y los ucranianos y latinos de la zona. ¡Las calles eran inhóspitas por la noche, no como ahora, que parece Times Square!”.

Hoy, el punk entró de lleno en la moda. Sus detalles aparecen en las colecciones de grandes firmas. Nadie se asombra con ‘jeans’ rotos, prendas tapizadas con taches metálicos o una camiseta raída con precio de lujo. Incluso en el 2013, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York exhibió la muestra ‘Punk: Chaos to Couture’ (‘Punk: del caos a la alta costura’). Aunque entonces Vivienne Westwood llegó a la gala ofrecida por la revista ‘Vogue’, este año ha preferido mantenerse al margen.


Los recuerdos irán a una hoguera


Joe Corré, hijo de la diseñadora Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, será el que ‘celebrará’ este año. El 26 de noviembre –cuando se cumple el 40.° aniversario del ‘Anarchy In The U. K.’, de los Sex Pistols –, armará una hoguera en Camden Town donde quemará varios recuerdos de la cultura punk. ¿Por qué? Corré, fundador de la firma de lencería Agent Provocateur, está en desacuerdo con la aceptación del punk por el ‘establishment’. “Cuando la reina aprueba el 40.° aniversario del punk –ha dicho–, debemos saber que algo ha ido rematadamente mal”.


No hay comentarios: