lunes, 22 de mayo de 2017

INCUBUS - 8

Toda producción cultural es fruto de su tiempo. Por eso es tan difícil trascender los límites del momento y convertirse en una entidad atemporal, una fuerza. Hay discos que a tan solo 5 años de haber sido editados ya pierden toda magia. 

Otros, la pierden una década después y los menos, nunca. Esos son los fundamentales. Cuando una banda emerge como parte de un movimiento, y falla en encontrar su identidad dentro del mismo, corre el riesgo de ser arrastrada con la corriente, y perecer una vez que la ola ha golpeado la orilla.

Del abanico de bandas etiquetadas como nü metal, todas emergentes en la primera mitad de los años 90 (Korn, Limp Bizkit, o los precursores Deftones), Incubus nunca tuvo claro su lugar. Partiendo como una mezcla de Red Hot Chili Peppers y Faith No More (Boyd nunca se desprendió de las vocalizaciones pattonescas) en “Fungus Amongus” y luego incorporando un toque de Mr. Bungle (“S.C.I.E.N.C.E”), la banda transitó posteriormente la vereda menos alternativa de lo alternativo, probando suerte con un sonido más decantado y por momentos lánguido que en “Make Yourself“ y “Morning View” cosechó éxito, pero que al llegar “A Crow Left of the Murder” alcanzó peligrosamente el umbral de lo insípido.

En este 2017, y a 20 años de “S.C.I.E.N.C.E”, la banda edita “8”, una placa pensada en primera instancia como continuación del extended play “Trust Fall (Side A)” de 2015, y que pasó a convertirse en álbum de la noche a la mañana. En sus 40 minutos, resume la carrera de la banda, mostrando su faceta más enérgica (‘No Fun’), la más ambiental (en la instrumental ‘Make No Sound In The Digital Forest’), la más sinsentido (‘When I Became A Man’) y -lamentablemente en mayor cantidad- la más desechablemente alternativa (‘Familiar Faces’, ‘Undefeated’, y ‘Glitterbomb’).

Un disco poco arriesgado y carente de inventiva desde su título, “8”, el octavo disco de estos californianos, sirve solo como ejercicio nostálgico para fanáticos. Por ello, no extraña que ‘Love In a Time of Surveillance’ comience con el sonido de un módem haciendo conexión, un canto demasiado familiar para todos quienes alguna vez debimos esperar una noche entera para descargar un disco de una de nuestras bandas favoritas a fines de los dorados años 90. Así se medía el tiempo en aquellos años. Por supuesto, Incubus está desde entonces intentando volver a hacer un buen álbum. P.D. tener a Skrillex en la producción (a última hora) no suma puntos.



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