viernes, 6 de abril de 2018

JUDAS PRIEST - FIREPOWER

Un letal personaje cibernético, fundido en una aleación de metal opaco que escupe y dispara fuego desde las entrañas, y sindicado como un guerrero de la justicia y la salvación, el dios último del poder de fuego bautizado como “Titanicus”, genial ilustración realizada por el gran artista nacional Claudio Bergamín, nos da la bienvenida al disco de estudio número 18 de la institución británica que definió el sonido y la imagen del heavy metal, Judas Priest.

El hecho de que la criatura de la portada conecte con otros clásicos personajes de la fantasía lírica del grupo como “The Hellion” y “The Metallian” no es gratuito ni casual. El grupo ha decidido volver clamando venganza con todo, y a pesar de la avanzada edad de algunos de sus integrantes como Rob Halford (66), Ian Hill (67) y Glenn Tipton (70), “Firepower” tiene todos los atributos y cualidades no sólo para convertirse en el tiempo en un álbum clásico de la banda, sino también en un serio candidato a mejor disco de Heavy Metal del año. Tampoco es antojadizo el que esté siendo catalogado como el mejor disco de Priest desde “Painkiller” de 1990. Y mucho ha tenido que ver en el gran resultado, el regreso del tremendo productor Tom Allom, responsable de todos los discos de la banda desde “Unleashed In The East” (1979), hasta “Ram It Down” (1988), y también del tremendo sonido del disco en vivo “A Touch Of Evil: Live” (2009). Pero para asegurarse de también sonar actuales y modernos, el grupo decidió llamar a Andy Sneap, el gurú del metal actual que trajo de vuelta a la vida de forma gloriosa a Accept y otros grupos como Testament, Exodus y Megadeth. La dupla funcionó a la perfección y esto demuestra que la banda sabe escuchar a sus fans, quienes pedían estos nombres después de escuchar el mal sonido de sus discos anteriores “Nostradamus” (2008) y “Redeemer Of Souls” (2014), que de haber contado con la experticia de estos maestros, serían trabajos con un gran sonido y menos temas de relleno, porque precisamente la labor del productor es pulir, mejorar y filtrar el material que le presentan.

En ese contexto, el disco comienza en plan corta cabezas con el tema título, hijo directo de “Painkiller”, pura potencia desatada y riffs asesinos. Desde el comienzo, el Metal God empieza a demostrar que su interpretación en este disco será de antología, sonando rejuvenecido y lleno de vigor. La dupla de guitarras de Faulkner/Tipton ataca los solos con hambre y pasión y la base rítmica del portentoso Ian Hill en bajo y el dínamo de poder Scott Travis en la batería, suenan igual que el personaje de la portada, realmente titánicos. Y que el grupo vaya a comenzar sus shows con un tema de este nivel de agresividad y celeridad en la gira que comienza el martes 13 de marzo, será un momento francamente imperdible. ‘Lightning Strikes’ confirma el gran inicio con una cabalgata en plan ‘Hell Patrol’. El trabajo de los dobles bombos y sobre todo el de los platillos “china” de Scott Travis en esta canción es sencillamente estelar. Con qué fuelle y empaque suena el grupo, desatados, furiosos y próximos a cumplir 50 años de carrera, cualquier banda que recién comienza quisiera sonar con esta potencia y vitalidad. Se nota la producción a la antigua usanza, con toda la banda grabando las pistas base, tocando todos juntos en el estudio. ‘Evil Never Dies’ suena absolutamente maligna y oscura, pero tiene un pre coro melódico ochentero junto antes de un cambio inesperado de velocidad donde Travis aplica el doble bombo a fondo, justo para llegar a un puente donde Halford canta casi a capella antes de que estallen los solos y el remate final a toda velocidad. Esencia “Ram It Down/Painkiller” para configurar tres primeros temas matadores.

Teclados cibernéticos a lo “Turbo” introducen ‘Never The Heroes” los que dan paso a un durísimo riff principal, en un híbrido entre Dokken/Accept, para luego poco a poco ir creando un gran ambiente en plan “Defenders Of The Faith”, con un Halford totalmente emocionante en su interpretación, haciendo gala de todos sus recursos y matices y confirmando por qué es uno de los cinco mejores cantantes en la historia del Heavy Metal. ‘Necromancer’ tiene un inicio explosivo en plan Thrash que recordará a Testament a través del factor Sneap. La letra está muy bien lograda y habla de la Necromancia (acto de magia negra de adivinación del destino, a través de las vísceras de los muertos y la invocación de sus espíritus), y hay una parte que genial que expresa “levantar el cadáver de los muertos destruye los sacramentos, dice el exhumador de cuerpos”, en otro de los temas más contundentes del disco. Un pequeño respiro llega con ‘Children Of The Sun’, un medio tiempo épico y marchoso que tiene una sección central lenta y desnuda, sólo con guitarras limpias sosteniendo la voz de Halford, y el Metal God hace una interpretación sideral, dictando cátedra a sus 66 años, realmente impresionante. ‘Guardians’ es una bella introducción con piano, recurso que el grupo utilizó en sus discos de los 70’s para luego de sumar unas bellas melodías de guitarra, explotar en unos riffs marciales tipo “Mindcrime” de Queensrÿche y agregar un notable solo inicial de Faulkner. Nuevamente Halford erizando la epidermis con su gran interpretación, donde se nota la mano de Tom Allom en el gran trabajo de las armonías vocales, en un momento sublime del disco. El duelo de solos de Faulkner/Tipton también es de alcurnia, primero agresivos y luego con bellas melodías gemelas. ‘Flame Thrower’ quizás sea uno de los temas menos vistosos de la placa, pero no es descartable pues tiene una onda comercial bien ‘Turbo’, ganchera y marchosa y una buena sección de solos. ‘Spectre’ suena moderna y muy del estilo de Halford, la banda, calzaría perfecto en el disco “Crucible”, oscura y pesada, con riffs hirientes y punzantes y una gran base de batería de Travis. La forma de cantar del Metal God es totalmente en la onda de ese disco, en otro gran tema del álbum.

Pero aún hay más y el cierre es espectacular con la cuarteta de ‘Traitors Gate’ un tema de un nivel altísimo, con toda la banda sonando desaforada y durísima. Con 18 discos y 50 años de trayectoria sobre los hombros y el grupo todavía es capaz de germinar canciones titánicas y demoledoras como esta, pura esencia Priest, inicio lento y melódico, cambio de tempo y se desata la tormenta de Metal. Ojalá sea una de las elegidas para la gira. Temazo de ribetes epopéyicos. Sigue la notable y festiva ‘No Surrender’, un himno de carretera que calzaría perfecto en “Point Of Entry” o “British Steel”, tres minutos de pura gloria. ‘Lone Wolf’ suena como un homenaje a Black Sabbath, por crear el Metal del cual después Judas tomó el testigo. Gran canción que suena al material de “Dehumanizer” de la tremenda encarnación de Sabbath con el extrañado Ronnie James Dio. La cortina final cae con la balada épica y crepuscular ‘Sea Of Red’, con bellas guitarras acústicas que recuerdan el material de “Sad Wings Of Destiny” e impregnada del espíritu de ‘Beyond The Realms Of Death’. Halford nuevamente en un nivel estelar, dándolo todo, cantando con el alma, reflejando el ímpetu y pasión que el grupo puso en este disco, por ello el álbum no podía tener un mejor final que esta piedra filosofal de la banda y del Heavy Metal como género musical y estilo de vida. Hermosamente grandilocuente, bellamente bordada e interpretada, cerrando un disco de casi 60 minutos de duración, variado y llenos de diferentes ambientes y clímax que se pasean por la historia gloriosa de la banda y del cual espero que al menos 5 temas sean tocados en el inminente tour que estará llegando a nuestras costas probablemente en octubre y con Saxon como teloneros.

Como corolario, nos queda que los héroes de la placa sin duda son Glenn Tipton que recién ahora revela que lleva 10 años combatiendo un Parkinson y Rob Halford que suena como si tuviera 20 años menos, ambos clavando una interpretación estelar junto al resto que en conjunto brilla a gran altura, gracias a las manos expertas de Allom y Sneap. ¿El futuro? Rob Halford dice que por nada del mundo van a parar; confían en que el mal de Tipton pueda tratarse y contenerse y que no están preparándose para el final de la banda, que el final llegará de súbito sin avisar, pero que el grupo va a seguir adelante sobre todo para los festejos de sus 50 años de vida que se cumplirán en 2019. Por ello el grupo lo deja muy claro en la letra de ‘Firepower’: “We claim the future invencible through every storm” (“Reclamamos el futuro invencibles a través de cada tormenta”). Y si por las tristes alas del destino este llega a ser el último álbum de Judas Priest en su carrera, por lo menos se habrán despedido por todo lo alto, con toda la gloria y con todo el honor, con un disco realmente Titánico. Gracias por tanto y por seguir defendiendo la fe.



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