lunes, 11 de abril de 2016

JEFF BUCKLEY - YOU AND I

El problema de la crítica musical, es intentar abordar de manera formal y académica un fenómeno artístico. Por lo mismo, discutir sobre la necesidad real de contar con una nueva recopilación de material perdido de Jeff Buckley es entrar de lleno al terreno de la censura. 

Las hordas de fans militantes del mártir de la voz ámbar podrán protestar sobre qué puede ganar su héroe con todo esto, y debatir si existe una intención filantrópica detrás de la liberación de estas grabaciones de hace 23 años por parte de los archivistas de Legacy, o si es solamente una estrategia más del sello Sony para hacer crecer sus arcas, algo en lo que probablemente las superventas de Adele tengan un papel mucho más protagónico.

El dilema moral de decidir o no escuchar estos registros, impidiendo el descanso eterno de Buckley es de carácter individual. La importancia de “You and I”, por lo demás, también está anclada a lo nostálgico, y no puede medirse objetivamente. No es, obviamente, un trabajo editado con la venia de su intérprete, quien al momento de sentarse frente al micrófono en Shelter Island Sound Studios, en febrero de 1993, había firmado hace tan sólo cinco meses su contrato con Columbia Records, y no tenía hasta aquél entonces experiencia alguna grabando en un estudio. El productor Steve Berkowitz y el ingeniero Steve Addabbo, durante tres días, en una aventura de desensibilización sistemática, sólo pretendían que el joven Jeff se soltara, delimitando los contornos de un futuro álbum debut, mediante la interpretación de su repertorio habitual de covers (como lo sabrán aquellos afortunados habitués de Sin-é, en East Village) y esbozara algo de su propio material.

“Simplemente me gusta esa canción, no sé quién la escribió. Pero es ‘Don’t Let The Sun Catch You Cryin’, y todos la cantan, Louis Jordan, Ray Charles, toda esa gente…”, dice Buckley en plena grabación, y es que el enfrentarse a estos registros es un ejercicio íntimo: he ahí el porqué del título de esta recopilación. Se trata de presenciar el frágil e instintivo oficio de un músico en su estado puro. ‘Just Like a Woman’, de Dylan, ‘The Boy With The Thorn In His Side’, de los Smiths, o ‘Night Flight’, de Led Zeppelin, son todas parte del mundo interno de Buckley, y junto con ellas, en este álbum, conviven una incipiente ‘Grace’, y la -hasta ahora- inédita ‘Dream of You and I’, las únicas dos canciones originales que Buckley había compuesto hasta entonces.

“En cierta forma, Jeff era un poco como un músico de jazz. Hacía música y arte, y salía distinto cada vez que lo tocaba”, dice Steve Berkowitz, uno de los dos hombres de Columbia presentes en la histórica sesión. Para los seguidores, de igual forma, la aproximación y la apreciación de esta placa no es un asunto de pulcritud ni pulido. Enfrentarse a esta placa es sólo una cuestión de comunión, o como dijo el mismo mártir: “bebe un poco de vino, puede que mañana nos vayamos”. Sí, desde el primer momento hay Gracia en estas notas.



No hay comentarios: