jueves, 3 de mayo de 2018

A 11 AÑOS DEL ASESINATO DE RODRIGO CISTERNAS

La noche del 3 de mayo de 2007, en el sur del país, en el marco de una combativa huelga de 36 días luchando por salarios y mejores condiciones de trabajo, los obreros forestales subcontratados salían nuevamente a las carreteras a protestar.

Llevaban tres meses de infructuosas negociaciones frente a la intransigencia de las empresas comandadas por la familia Angellini y vivían constantemente la represión de Fuerzas Especiales en sus manifestaciones. Sin embargo, nada de esto logró mermar su ánimo de lucha para ser considerados en igualdad de condiciones y salarios que de aquellos de planta. Ya esta lucha el 2005 la habían iniciado también los subcontratados del cobre.

En este contexto, durante los enfrentamientos entre los trabajadores y la policía que iba a reprimir su huelga, sus cortes y bloqueos, cae acribillado, asesinado por decenas de balas de la policía, el joven Rodrigo Cisternas. Más de 25 balas disparadas desde distintas armas (en los peritajes se encontrarían balas 9mm, atribuibles a subametralladoras UZI y de pistolas calibre 38), las que finalmente impactaron el cuerpo del operario forestal causándole la muerte, cuando con una grúa defendía la lucha de la represión de la policía, de aquella misma institución cuestionada por los miles de millones de pesos robados desde los altos mandos.


Acribillado por la policía, el Gobierno y los empresarios


Los relatos de trabajadores presentes explican que Rodrigo, de 26 años, ante la impotencia de la represión que sufrían él y sus compañeros y luego de que carabineros arremetiera en contra de ellos y los autos de los trabajadores (los cuales resultaron destruidos por la acción policial, incluyendo el de Rodrigo), tomó una retroexcavadora para repeler el ataque por parte de piquetes de Fuerzas Especiales de carabineros y se abalanzó sobre un bus de la institución. Carabineros, en una acción a muerte contra el obrero, disparó sin ningún límite hacia la cabina de la maquinaria en donde estaba Cisternas.

Lo mató la policía, el primer Gobierno de Michelle Bachelet, al servicio de los intereses empresariales de las contratistas y Angellini. Así como hizo este gobierno con el asesinato a Nelson Quichillao, en la huelga combativa y en los cortes y bloqueos en la II región de Antofagasta.

Tras la muerte de Rodrigo Cisternas, la movilización de trabajadores subcontratados, iniciada semanas antes de su deceso, llegó a su fin. Las direcciones sindicales de la época, del Partido Comunista, así como de la CUT (del PC y la Concertación) no llamaron a ninguna acción de solidaridad y repudio a la represión, ni alguna movilización expresando que la lucha de Rodrigo y los forestales era la lucha de todos los trabajadores del país, que enfrentan la precariedad, intransigencia y represión cuando se unen por sus demandas. Así se dispusieron a bajar la huelga rápidamente.

Tras el trágico desenlace y con la enorme presión las empresas y la familia Angellini concedió 23 puntos del petitorio sindical, logrando, en parte, equiparar las condiciones de trabajo de los trabajadores de planta con los subcontratados. A partir de la lucha de los subcontratados de Bosques Arauco y la muerte de Rodrigo Cisternas, comenzó una ola de protestas y huelgas de trabajadores subcontratados en el país, que luego continuó la huelga del 2005 por los subcontratados de CODELCO y continuando con los de ENAP.


Otro caso en la impunidad del régimen


El caso quedó en manos de la Justicia Militar, la que poco tiempo después, el 7 de diciembre de ese año, terminó por cerrar la investigación, luego que el ministro en vista, Renato Ñuco Luco decidiera que ya no había más nuevos antecedentes. El cierre de la investigación generó crítica en la familia de Rodrigo y varias organizaciones sindicales, quienes apuntaron a la parcialidad de Ñuco Luco, quien en dicha época cumplía funciones en la Escuela de Carabineros como docente de la institución uniformada. Sin embargo, la familia, encabezada por Lina Fernández, madre de Rodrigo, su esposa y su abogado siguieron insistiendo para obtener justicia.

Fue recién en abril del 2013, cuando el Primer Juzgado Civil de Concepción, determinó la responsabilidad policial y del Estado Chileno en el crimen, ordenando al fisco cancelar una indemnización de 30 millones de pesos a la viuda del obrero asesinado, Evelyn Sanhueza y también 10 millones de pesos cada uno de los cuatro operarios heridos de bala durante la protesta. Así mismo, se determinó el pago de 20 millones de pesos a un quinto trabajador, quien producto de la acción represiva de carabineros perdió la vista en su ojo izquierdo.

Este caso es solo uno entre varios de trabajadores asesinados en la lucha por mejores salarios y mejores condiciones laborales. La bandera de Rodrigo Cisternas es la misma que la de Nelson Quichillao y Juan Pablo Jiménez, asesinados por las balas de los empresarios y gobiernos. Es la lucha para terminar con el subcontrato,la precariedad, es un llamado a la organización, a la defensa del derecho a huelga y manifestación de los explotados, y a enfrentar el conjunto de la herencia de la dictadura y las pésimas condiciones laborales que viven millones de trabajadores, sostenidas por multinacionales, el gran capital nacional y un régimen, partidos, gobiernos y parlamento que gobiernan para las grandes fortunas.


El ejemplo de la lucha de Rodrigo para el movimiento contratista y todo el movimiento obrero


Luego de a lucha de los Forestales, los trabajadores subcontratados de Codelco con 37 días de huelga lograron conquistar el Acuerdo Marco, un instrumento colectivo que mejoró las precarias condiciones laborales del conjunto de los trabajadores tercerizados. El año 2015 la huelga de más de 20 días de los trabajadores de la División El Salvador de Codelco por la actualización de este este acuerdo, fue asesinado el trabajador Nelson Quichillao, caso que continúa en la impunindad.

Las direcciones del Partido Comunsta y la CUT llevaron todas esas luchas a la confianza en los gobiernos concertacionistas y los empresarios. Actualmente y tras varias derrotas y desvíos a hipócritas confianzas parlamentarias, la lucha del movimiento contratista está a la defensiva, pero en un interesante proceso de articulación en diversas ramas como la minería y las forestales, con nuevas organizaciones naciendo.

El ejemplo de la lucha de Rodrigo Cisternas debe ser conocida por los trabajadores del país, porque con la entrada en vigencia de la Reforma Laboral del Gobierno de la Nueva Mayoría el derecho a huelga de los trabajadores subcontratados se verá afectado, porque las empresas mandantes tendrán la posibilidad de contratar a otra empresa para que no se vea afectada la productividad, es decir, podrá reemplazar al conjunto de los trabajadores de la empresa contratista que se encuentren en huelga.

Con la fuerza de la unidad de los trabajadores subcontratados, cuando tomaron en sus propias manos y lucharon por sus demandas, fue así como puede conseguir vencer.

Su bandera de lucha es hoy, retomar las mejores tradiciones para que resurja un movimiento obrero desde las bases, combativo, sin ninguna confianza en el régimen y los empresarios, y que se proponga, unido a los estudiantes y las mujeres, los mapuche y los oprimidos, terminar en las calles y con sus métodos de movilización con toda la herencia de la dictadura, sostenida por empresarios y políticos millonarios a su servicio.


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